Las empresas que se convierten en patrocinadoras de proyectos sociales ingresan a una dimensión de relación diferente, tanto con clientes como con proveedores. Ya no son consideradas únicamente como un vendedor, sino que percibirán también el lado humano, social y solidario de la empresa.
Los beneficios de patrocinar un proyecto social son difícilmente cuantificables, aunque pueden realizarse estudios de consideración e imagen de marca que pongan en relevancia los resultados conseguidos en este sentido.
Para conseguir una buena repercusión o difusión positiva, es muy importante escoger un proyecto acorde con los valores de la marca y que logre generar verdaderas transformaciones en el entorno. Es decir, que aporte resultados visibles.
No hay comentarios todavía

